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Políticas, diana de los medios de comunicación

Detectar, analizar y comprender discursos de género son los principales objetivos del I Congreso Internacional de Comunicación y Género que se celebrará en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla entre el 5 y el 7 de marzo. Un punto de encuentro para compartir investigaciones y aprendizajes en el que participa Rosa Gómez.

Rosa Gomez participará en unos días en el I Congreso Internacional de Comunicación y Género. Foto: Nonada.es

El tratamiento machista en los medios de comunicación españoles es una realidad. Sin mucho esfuerzo se recuerda a Trinidad Jiménez, Bibiana Aído, Soraya Sáez de Santamaría o Esperanza Aguirre por algún episodio relacionado con su imagen. Aunque es la ex ministra de Defensa Carme Chacón la más criticada de los últimos años en los medios por su condición de mujer. “Simpática guapita treinteañera”, “El bombo de la Chacón” o “La ministra en su pasarela” fueron algunos de los titulares que le regalaron medios poco comprometidos con la igualdad con motivo de su nombramiento como tituar de Defensa. ¿En qué medio sería imaginable leer estos titulares sobre políticos españoles? ¿”Patxi López, madurito con encanto”? ¿”González Pons, simpático cincuentón”? No se entendería que desde los medios de comunicación se difamara a un político por su vestimenta o su simple condición de varón. Entonces, ¿por qué se ve como algo normal cuando se trata de una mujer?

Este es el trabajo que desarrollan en la Asociación para la Defensa de la Imagen Pública de la Mujer personas como Rosa Gómez, psicóloga y diplomada en Relaciones Laborales, que moderará el martes 6 de marzo la mesa redonda sobre ‘La mujer en la vida política y su representación en los medios de comunicación’, en el marco del Congreso de Comunicación y Género.

Gómez observa una “ofensiva patriarcal que actúa sobre la imagen y el cuerpo de las mujeres”. Lamenta que vivamos una “extrema sexualidad” en un momento en el que la esperanza de vida es más larga y las mujeres “deberíamos vernos de muchas formas”. “Es inadmisible que sólo se acepte el patrón de mujer joven, porque cada año estamos más disfrazadas”, añade. Lo peor de todo, subraya, es que los medios presentan modelos de mujeres con formación y empleos cualificados, lo que “presuponemos son mujeres que libremente han decidido ser objeto de deseo para la sociedad”. “No son decisiones libres, sino exigencias de un estado que nos pide estar igual de guapas tengamos 20 o 60 años. Y eso, es imposible”, afirma divertida.

La andaluza apuesta por luchar por el “derecho fundamental de la imagen de la mujer” y buscar el modo de que se cumpla. A pesar del código deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE), del Consell Audiovisual de Catalunya, del Protocolo de Actuación Periodística de Cantabria 2007 o de la Declaración de Valencia de 2008, “los medios continúan cometiendo errores”. La razón es muy sencilla: “se tratan de acuerdos de autorregulación con pocas garantías y sanciones”.

Mucho trabajo por hacer

Desde la Asociación para la Defensa de la Imagen Pública de la Mujer alertan que los medios de comunicación “tienen un poder enorme para crear significados que calan en la sociedad”. “Los y las profesionales tienen que tener cuidado porque algunos pueden desencadenar un enorme retroceso porque pintan a la mujer como un elemento frágil o débil”, subraya Gómez. A través de sus investigaciones advierte que hay medios que hablan así de mujeres políticas porque las ven “intrusas, que están de forma interina o provisional en el cargo y, por tanto, son susceptibles de burla”.

Gómez matiza que la paridad “es necesaria, pero no suficiente para generar igualdad”. Lamenta que haya partidos políticos donde las mujeres representan la “máxima obediencia de los principios arcaicos del partido”. Que haya mujeres en política no significa que haya igualdad, “hace falta que sean personas comprometidas y críticas”.

Desde la organización, impulsora de la Marea Violeta y con una clara vocación de cambio social, apuestan por “la articulación en derechos” y por un análisis crítico para saber “qué falla para que las chicas jóvenes, educadas en igualdad, vivan bajo los patrones que le marcan sus novios”. A ello añade Gómez una exigencia: que la crisis “no sea una excusa para dejar de trabajar por la igualdad”. “Es muy triste la desaparición de centros para atender a mujeres maltratadas, del Centro Investigación Reina Sofía en Valencia, de la falta de recursos del Instituto de la Mujer o del cierre de bibliotecas de género”.

Artículo publicado en Nonada.es el 28/02/2012

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